Comunicado Oficial de la Directiva de la SD Compostela

Santiago de Compostela, 29 de junio de 20222

La directiva de la Sociedad Deportiva Compostela quiere lamentar la situación vivida en estas últimas semanas. Esperamos que lo ocurrido no trascienda más allá y se quede en una mera anécdota, si bien el daño al club está ahí y no se debe obviar, lo que, insistimos, lamentamos profundamente.

En primer lugar, queremos pedir disculpas: disculpas a la afición, a la ciudad, a nuestros colaboradores y patrocinadores y a todos los que sienten y sufren el club. Sabemos que no os merecíais este lamentable episodio. Os pedimos que confiéis en nosotros y aseguraros que pronto, todos juntos, recuperaremos la ilusión.

Para comprender los hechos, debemos hacer un análisis de la situación. El club se encuentra en un momento complejo y delicado. Por ello, como se comunicó, desde hace algunas semanas se negociaba un cambio de timón, con el nombramiento de unos nuevos órganos de dirección, el cual se llevaría a cabo tras el acuerdo entre nuestro presidente, único acreedor del club a día de hoy, y una mercantil residenciada en el País Vasco. El acuerdo estaba cerrado, pero faltaba algo que se presumía sencillo: plasmarlo por escrito por los gabinetes jurídicos de ambas partes.

Los directivos de la SD Compostela, en apoyo a su presidente, nunca tuvieron objeciones a la entrada de una nueva junta directiva y de un nuevo presidente, poniendo en todo momento sus cargos a disposición, ya que siempre se entendió que era la única obligación que les incumbía en una operación totalmente ajena.

El problema surge cuando, en los contratos que se les presentan para su firma, se obliga a responder a la junta directiva de unas obligaciones totalmente ajenas a sus funciones y desempeños, involucrándoles en un contrato entre terceros en el que nada tenían que ver. Además, se les obligaba a realizar, con carácter previo a su marcha, una serie de actuaciones que podrían ser muy perjudiciales para el club y, por ende, para los directivos que las secundaran.

Después de largas negociaciones, en las que la parte contraria no movió un ápice sus exigencias respecto a la responsabilidad e implicación de la junta directiva en una operación mercantil, se traslada a dichos interesados, tras días de tensa espera, la documentación completa que conforma el acuerdo definitivo el martes 21 a las 18 horas, teniendo hasta el miércoles 22 a las 14 horas para dar una respuesta. El presidente apoyaba dicha firma, pero los otros siete directivos encargaron un informe jurídico para analizar el acuerdo. Este desaconsejó “muy fundamentadamente” la aceptación de los compromisos y exigencias que se derivaban de la firma de estos documentos.

Relatado todo lo anterior, sólo podemos decir que nos sentimos defraudados, muy molestos por la estrategia de agotar los tiempos del club y aumentar, al mismo tiempo, la presión en los medios de comunicación para que la directiva aceptase lo que no podía aceptar.

Esta citada estrategia de ejercer presión y agotar los tiempos no permitió llegar a concretar los acuerdos asumidos en el punto de partida de la negociación, pilares fundamentales que caracterizan el proyecto en crecimiento la SD Compostela como son la continuidad del fútbol base del Compos, los compromisos adquiridos con equipos de la comarca (Sigüeiro, Conxo y clubs conveniados) y con otras secciones del club (atletismo y tenis de mesa), así como con el personal y con la afición.

Mientras tanto, se estaba cuestionando la permanencia de personas vitales para la continuidad del proyecto de la SD Compostela como Manuel Castiñeiras o Miguel Fernández, así como el anuncio de la ruptura de compromisos adquiridos con futbolistas que representan nuestros valores y nuestro escudo, emblemas como Pato Guillén o Álvaro Casas.

Todo ello, dada la cercanía del necesario comienzo de la pretemporada y de la importancia de confeccionar la plantilla, estaba creando una situación imposible de revertir si se prolongaba en el tiempo y finalmente no se concluía un acuerdo, lo que era previsible a la vista de la falta de contestación a los esfuerzos que esta directiva venía haciendo.

A mayores, queremos recalcar que esta junta directiva desarrolla su trabajo de manera desinteresada, ocupando su tiempo y en muchos casos su dinero por el club de sus amores. Podremos equivocarnos, sin duda, pero nunca traicionaremos a un escudo, a unos colores, a una ciudad y a unos sentimientos. Esta junta directiva nunca se ha negado suscribir o firmar todo aquello que le compete, incluso poniéndose en riesgo en ocasiones, ha demostrado una lealtad inquebrantable al club y a su presidente, poniendo sus cargos a disposición en las últimas semanas en reiteradas ocasiones, la última este lunes, siendo esa posibilidad rechazada por el presidente desde un principio.

Por ello, desde un principio fue condición inamovible para iniciar las negociaciones, con su presidente a la cabeza, la continuidad de lo esencial del proyecto hasta ahora desarrollado, unos pilares fundamentales entre los que estaban los acuerdos del fútbol base. Creemos que, en todo este proceso, se ha intentado mezclar lo que es tan simple como un relevo en una junta directiva de una asociación sin ánimo de lucro con una operación mercantil de traspaso de una deuda entre particulares.

El club arrastra una deuda generada entre los años 2011 y 2016 cuyo único acreedor es por todos conocido, el hasta el pasado lunes presidente del club. A partir de ese año, el club ha venido creciendo en cuanto a su salud económica de manera exponencial y de ahí que las ofertas por el club se hayan multiplicado. Durante las últimas 6 temporadas, el club, con esta junta directiva al frente, no ha generado ni un solo euro de deuda, lo que ha convertido a la entidad en fuerte y perfectamente sostenible en el tiempo.

Por ello, queremos afrontar esta situación con total entereza y fuerza, y estudiaremos durante los próximos días la remodelación de la actual junta directiva y el nombramiento de un nuevo presidente. Además, procederemos a auditar las cuentas del club al detalle para conocer con exactitud como se puede hacer frente a la deuda existente, a través de un profundo plan de viabilidad. Por último, es intención de esta junta directiva abrir el club a un mayor concurso de los abonados, por lo que se elaborará una propuesta para que, inicialmente, sea debatida en la Asamblea General Club.

Llegados a este punto, nos toca trabajar: más, mucho más, porque necesitamos un Compos más fuerte. Es el momento de arrimar el hombro más que nunca por el bien de nuestra querida Sociedad Deportiva Compostela. Por ello, aquí queda cerrado este desafortunado capítulo y ya sólo pensamos en alcanzar los mayores logros en el futuro. Todos juntos, como siempre… ¡¡¡FORZA COMPOS!!!

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